Cuatro historias sobre Aguascalientes de noche

robertoN
Alguna vez escuché que si el río suena es porque agua lleva y en casos de seguridad pública o convivencia urbana, cuando algo le pasa a un conocido es que la cosa está grave. Sucede que ya son varias las personas cercanas que me han señalado experiencias desfavorables durante fechas recientes en el centro de la ciudad. Esto de repente me hizo eco con lo que actualmente se vive en una de las zonas más pujantes de Guadalajara (el corredor Chapultepec y la colonia Americana), donde es de diario ver al menos una denuncia en redes sociales acerca de los “moto ratones” que aterrorizan las calles con asaltos, sino es que de algo peor. ¿Queremos llegar a eso?

A continuación cuatro anécdotas sobre la convivencia social en el centro de la ciudad. Ah, para el lector poco avispado: sí, también hay anécdotas buenas, pero estamos tratando el tema de la seguridad pública en vías de prevenir.

– Francisco Trejo

(Foto de Roberto Guerra)

Botellas como símbolo de valor

La parte de Madero que fue remodelada recientemente ciertamente no es la más vibrante o activa del centro histórico, sino más bien la actividad se encuentra por el cruce de Cosío, pero ha tenido un modesto auge, especialmente con dos establecimientos que le apuntan a un público generalista y sin pretensiones alternativas (como el que naturalmente colonizó Carranza hace un par de años).

Unos conocidos se encontraban celebrando un establecimiento cercano a Zaragoza, de esos que seguramente cerraran antes que los Hot Dogs de la esquina (esos estarán por siempre) cuando un grupo que podría entrar en la categoría de Mirrey (de petate) tuvo un altercado con una de las chavas. Un fresa la empujo y le tiro la cerveza, para posteriormente decirle que tuviera más cuidado (siendo que fue su culpa). El hervidero de emociones no se hizo esperar, para que finalmente uno de estos personajes de pelo en pecho y rosario declarará “tranquila gata, ustedes llevan dos cervezas consumidas y nosotros ya llevamos varias botellas, quién crees que vale más aquí”. La gerencia del lugar le dio la razón al patán, los invitaron a salirse y mis conocidos juraron nunca volver. Órale con el trato al cliente.

Córrele

Para algunos será molesta mi insistencia en que el público de Carranza ha cambiado, dejando de lado la audiencia alternativa para ahora albergar a fanáticos de las cumbias así como a los llamados fresas por medio del surgimiento de algunos establecimientos nuevos, sumando a que una audiencia con mayor poder adquisitivo ha dejado de ir a Colosio en busca de nuevos conceptos. Aquí entra otro hervidero de emociones entre dos tipos de audiencias, el típico resentimiento social está a flor de piel. Ni hablar de las ratas que están al acecho.

Dos amigas, no tan tarde (a eso de las 23 horas) se encontraban caminando por Carranza rumbo a la Casa de la Cultura, cuando dos personas del sexo masculino las empezaron a perseguir y gritarles “perras”, entre otras cosas, muy agitada la persecusión. Finalmente ellas se escondieron junto al puesto de libros por El Codo y Casa de la Cultura, donde un comprensivo vigilante les dijo “¿ya se salen?”. Ese día recuperaron su fe por la humanidad. No.

Taxista del terror

Esto da para otro compilado, pero un caso concreto fue un taxi abordado cerca de la calle Nieto hace dos meses, donde la hora hacía valer el encontrar un taxi vacío. Grave error, mejor se hubiera pedido uno por teléfono. El taxista, joven pero muy sucio y no en las mejores condiciones de salud, tenía que realizar tres carreras. La primera era cerca de la colonia Gremial, las otras dos por el oriente. Luego de la primera (taxímetro reiniciado), era natural pasar por Madero y el chofer pidió permiso de comprar “un burrito de fuera del Extásis”, conocido antro gay de centro. No tuvimos problema con eso. Acabó la segunda carrera y durante el camino, comenzó a realizar preguntas sobre los lugares a los que fuimos y le respondimos con un lugar común para no hablar de más: el Yambak. En realidad no fuimos ahí, pero era una salida fácil para darle el avión. Total que el taxista dijo que asistir ahí era poco menos que drogarse y que él también lo hacía seguido, “ese tipo de lugares es para consumir y así”, dijo. Miedo. Finalmente me dejo al final, cobrándome la totalidad de las tres carreras más 10 pesos de reinicio por cada una. Siendo que las otras dos personas ya habían pagado. WTF.

En la enferma imaginación del chofer, me vio como una especie de niño rico (todo lo contrario) y dijo que así siempre se cobraba el taxi. Yo no traía tanto dinero (eran 110 pesos por algo que normalmente me cuesta 40), le valió un pepino y dijo “que pues como le hacemos”. Finalmente fuimos a un Oxxo para sacar dinero, el taxista en su gran benevolencia cobrándomelo como si fuera la primera carrera (si no hubieran sido 180 pesos o algo así, una suma así de absurda).

Al pagarle, cerca de 135 pesos, le dije que es un ladrón y que prácticamente me asaltó, que así no se cobran los taxis. Me quedé en el Oxxo para hacer unas llamadas para avisar que llegaría tarde (aunque si fuera por la encargada, me hubiera echado a la calle). El taxista seguía fuera. Pensé que me iba a golpear o a perseguir cuando llegara otro taxi por mí.

Se me descargó el teléfono, pedí usar uno en la tienda y la señorita me dijo que había uno público afuera. Finalmente llegó una patrulla, el taxista dijo que nunca le pagué para luego corregir y decir que lo amenacé pero de otro modo el oficial no hubiera llegado, “no sé de qué familia seas pero no me vas a tratar así”, gritó al oficial. WTF. Ni que fuera Randolph, Talamantes, Reynoso o Sánchez. El oficial finalmente le dijo que se calmara y le pidió que se fuera, mientras que a mí me dijo que lo denunciara. Para el récord: El taxista se ofuscó cuando mencioné que le dimos chance de pasar por su “burrito del Extásis” sin apagar el taxímetro.

Pelea

Una breve pero contundente: Un familiar de una persona con la que convivo seguido fue brutalmente golpeado gracias a una riña de lo más gratuita cerca de un bar de cumbias en Carranza. Todo porque un patán sintió que vio feo a su novia. No puede ser ¿Y la seguridad? ¿Una zona tan concurrida, casi turística, pero sin una patrulla, no digamos cada esquina, sino con una patrulla?

@masterq

* Con eterno dolor de muelas, te pide que si tienes alguna historia con taxistas del horror, la comuniques a paco@bocadillo.mx para un próximo artículo.

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