El odio-amor a los antros

Zona de Fumar, es una columna de Carlos Aguirre (colaborador) para Benshorts.mx

Salir de antro es la moda en los jóvenes. ¿Qué? muchos dirán que siempre ha sido así, pero otros más viejos lo negarán, antes la moda entre los hombres fueron las cantinas, antes las discos, los bares o los casinos (salones de fiesta) incluso antes ir a tomar un café era de viejitos, ahora los Starbucks lo modernizaron. Yo salgo de antro con una regularidad considerable, sin embargo hay cosas que odio de estos lugares, las odio con odio jarocho que hasta me odio a mi mismo por ir cada viernes.

Cadeneros

Si en la cadena evolutiva hubo un ser tan despreciable y abominable son los cadeneros, no porque sean despreciables por no dejarte entrar sino porque expresan algo más profundo en su profesión. Los cadeneros que seguramente tienen un sueldo muy por debajo de un profesionista y que seguramente no es de la clase media-alta tiene en la puerta del antro el elixir de poder, una pizca de esa autoridad de tener en su mano la decisión de dejarte pasar o no, seas hijo del gobernador de don Pancho, pasas o no pasas por él. A final de cuentas todos pasan.

Los meseros

Un ser bipolar pueden ser los tipos mas buenos pedos del mundo,incluso yo mismo he bailado con algunos de ellos pero si no compras una botella o les dejas propina del mas del 15% no te acercan ni la cubeta de los hielos, no te prenden el cigarro y mucho menos te traen la chela que les pides porque ese día no pedirás botella, botellas que cuestan a veces hasta 10 veces más de su valor, incluso llegan a moverte de la mesa porque en esa mesa hay consumo mínimo. No mamar con los antros.

El ligue

Una de las cosas que me cagan de los hombres es la superficialidad y la muerte de la cabellerosidad y dignidad que provocan una fiesta de viernes en estos lugares. Una falda donde se alcanza a ver todo, una camisa desabotonada, un escote, una cadena de oro, una blusa enseñando el abdomen, unas llaves de un Porsche y unos tragos. No hay mas, no hace falta hablar, solo bailar y vámonos. No se vuelven a ver otro día, solo ese, besos, motel barato y un Whatsapp: me la di.

El Vallet

En la cadena alimenticia el Vallet parking es devorador del consumidor. De 40 pesos en adelante Ademàs propina, no puedes estacionar tu carro con tus propias manos y pies porque es lugar exclusivo del Vallet, tienes que reportar los lentes, el iPod, la mochila, el perfume, el desodorante, los chicles del restaurante y hasta las monedas de peso del limpiabrisas, porque sino las reportas y desaparecen no es su responsabilidad, como tampoco lo es el pinche rayón, los 7 kilómetros que se tragaron y además tu carro por ser de los medianones no puede estar cerca del antro sino escondido y a oscuras. Culeros

El baile, los pedos, los pederos y borrachos

Todo el mundo baila igual, es chistoso y cagado, son de las cosas que me divierten. Dicen que las luces, el humo y el sonido te pone pedo, no es el alcohol ni las tres botellas. Los pedos de ir de antro son la cruda, moral, física y económica y las que después por añadidura caigan, el choque, el torito, la pelea marital, la chamba y los que salgan de la cruda. Los pederos nunca sobran, me he ajerado con un par de tipos porque sintieron que los estaba empujando cuando en realidad les decía con permiso o sintieron que estaba viendo con ojos de deseo a su acompañante, pederos y borrachos. No faltan los guardias que parece que están al pendiente todo el rato pero las madrinas, balazos y botellas rotas en los antros mas fresas de la ciudad ningún guardia manos de la entrada las pudo evitar.

A pesar de estas cosas los antros son como esas cosas que te cagan por dentro pero nunca dejaras de ir, al menos yo.

* Carlos Aguirre es editor de El Tactico. Puedes seguirlo en @pochaquito.

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