¿Y el cine en Aguascalientes?

DE DARREN ARONOFSKY Y EL CINE EN AGUASCALIENTES

Por José Miguel Ángel Ramos Arcila.

En la universidad conocí el cine de arte. Tuve que ponerme al corriente viendo todas las películas aburridas que había dejado pasar. Porque hasta entonces las películas tenían el único propósito de entretenerme, no de hacerme reflexionar. A partir de ahí ya no iba al cine para reírme, sino para descubrirme enfermo.

Así conocí las películas de Darren Aronofsky, en medio de la fiebre más terrible. La primera película que vi de él en el cine fue El Luchador. Qué actuación más natural nos regaló Mickey Rourke, qué pureza la de Marisa Tomei, qué historia más triste y qué final tan hermoso; de esos en donde deseas saber qué pasó después pero que entiendes que ya no queda nada más por contar. Dos años después pensé lo mismo sobre la historia y el final de El Cisne Negro. Y estuve enamorado de Natalie Portman de ahí hasta que supe de su embarazo.

Hace poco fui a ver a Darren al Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF por sus siglas en inglés), donde se le rindió homenaje por su trayectoria cinematográfica y se le hizo entrega de la Cruz de Plata. No sé si sea un reconocimiento importante pero al menos lo consideré una oportunidad única para verlo en vivo.

Foto: Carlos Delfín

Foto: Carlos Delfín

Llegué casi tres horas antes al Auditorio del Estado. Como había, a lo mucho, veinte personas, pensé que quizá me había equivocado de lugar. Sin embargo una chava me hizo saber que me equivoqué al pensar que me había equivocado. Nos dejaron pasar hora y media antes de que iniciara el evento. Agarré buen asiento, tomando en cuenta que muchos decían que estaban reservados. Luego me di cuenta que esas etiquetas eran del día anterior y que no tenían mayor vigencia. La prensa, pensando ingenuamente que iban a respetar sus lugares especiales, se llevaron una sorpresa cuando llegaron diez minutos antes de la hora de la conferencia.

Por fin llegó el mediodía. Después de un intento fallido de homenaje en mapping 3D, Sarah Hoch, directora del GIFF, anunció a Darren y éste apareció en medio de la ovación del auditorio, que para esas alturas estaba a reventar. Y ahí estaba el director de El Luchador, con sus tenis New Balance, su pantalón café, su camisa gris, sus lentes y su gorra de Noah, su próxima película.

Luego de unas preguntas demasiado profundas y filosóficas por parte del Daniel Kandell, el entrevistador, Darren prefirió cambiar las reglas y ver si alguien del público quería hablar de cine. Así que la conferencia fue más interactiva, pero también estuvo expuesta a preguntas tontas, y a personas que usaban el micrófono para hacer peticiones de trabajo o pedir un autógrafo. Incluso hubo una disque escritora que, hablando un pésimo inglés, le dijo quería hacerle llegar un texto para que él lo leyera y le diera su opinión respecto a su futura carrera literaria. Seguramente Darren se consideró afortunado.

En la conferencia Darren Aronofsky relató varias anécdotas como cuando, a los dieciocho años, viajó en carro con sus amigos a México y vio por primera vez las pirámides. Dijo también que las películas que ha filmado las ha tenido en su mente durante muchos años. Y ahí nos enteramos que de niño escribió un poema sobre Noé; que “Pi” era una colección de ideas que tenía desde hacía diez años; que cuando él era joven le gustaba la lucha libre, y que su hermana era bailarina.

Hubo cosas que, para no ser controversial, no contestó. Como cuando le preguntaron cuál de sus cinco películas salvaría si tuviera que elegir sólo una, o cuáles eran sus tres actores favoritos. Sin embargo, cuando le preguntaron cuál era su película favorita contestó sin vacilar: El Santo contra las momias.

Durante la hora y media que duró la conferencia, Darren se mostró sencillo, bromista, alegre. En cambio Daniel Kandell, se veía molesto y serio, como ofendido porque la participación del público duraba mucho tiempo y lo dejaba como un adorno, un mero traductor.

Terminada la conferencia todos los jóvenes se abalanzaron para conseguir que les firmara algún poster, o película. Y ahí voy yo como tortuga ninja, con mi mochila-caparazón, tratando de encontrar grietas entre la pared movediza de las personas, con la esperanza de conseguir también su autógrafo para tener algo que presumir en Facebook.

Él amablemente empezó a firmar durante más de media hora, arrodillado desde el escenario donde se encontraba. A veces se movía de lugar para darle oportunidad a otras personas. Pero la bola no disminuía, y yo seguía estando hasta atrás, gracias a la gente farola que andaba ahí haciendo bulto y que quería que les firmara el programa del GIFF o el periódico que regalaban en la entrada. Gracias a esa chusma no pude conseguir su autógrafo en mi disco de El Cisne Negro, en Blu-ray por cierto.

Después del enojo me sentí optimista. Demasiado optimista. En el camión de regreso a Aguascalientes pensaba que esa pequeña derrota no era más que una victoria postergada, y que la próxima vez que nos viéramos no sería su admirador, ni él sería mi maestro, sino que seríamos colegas. Llegué con la determinación de escribir buenos guiones y hacer cortometrajes que me harían igual de famoso y humilde que él.

Pero no recordaba que en Aguascalientes hay pocos apoyos para el cine, y los que hay los invierten en películas espantosas como la de El tren del no olvido, de Jorge García Navarro, misma que inauguraría la licenciatura en Artes Cinematográficas de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Este mes se abre la carrera, y ¿quién creen que va a ser el decano del Centro de las Artes y de la Cultura? Sí, el director de esa película. Dios nos agarre confesados.

@kenia1988

*Si quieres ver la conferencia completa, está aquí:

http://www.ustream.tv/recorded/36451653

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